Hay un pequeño armario en mi casa que huele a Oriente. Huele a especias y a incienso aunque no contiene ni lo uno ni lo otro. Huele cálido y acogedor.
De vez en cuando abro ese rincón de mi salón; contiene libros, porongos para mate y algunas figuras antiguas, todo en un desordenado orden que roza la perfección. Creo que los reconfortantes olores no proceden de las figuras ni de los porongos, sino de un libro de hadas que descansa junto a las obras de Julio Verne y las de Paul Auster. Siempre he pensado que es mágico, tiene algo especial. Sus ilustraciones llamaban mi atención de pequeña y siguen haciéndolo hoy en día. Los lugares lejanos a los que me transporta ese gran libro deben de oler como mi armario, a flores exóticas, a seres imaginarios y bellos que utilizan perfumes especiados para conquistar el amor de las caléndulas y los geranios…

No hay comentarios:
Publicar un comentario